La cuestión de volver al servicio militar obligatorio es un tema complejo y muy sensible, porque mezcla elementos de defensa, educación cívica, sociología y política pública.
Argumentos a favor de recuperar el servicio militar obligatorio:
1. Refuerzo de la defensa nacional. En un contexto internacional más inestable, algunos sostienen que tener una reserva amplia de ciudadanos con formación básica militar podría mejorar la capacidad defensiva del país y actuar como elemento disuasorio.
2. Cohesión social. El servicio obligatorio mezclaba clases sociales, regiones y perfiles muy distintos. Hay quien defiende que fomentaba un cierto “pegamento” social y un sentimiento de pertenencia nacional difícil de conseguir por otras vías.
3. Madurez personal y disciplina. Parte de la población considera que el paso por la mili contribuía a adquirir hábitos de responsabilidad, autonomía y disciplina, especialmente en jóvenes sin un rumbo claro.
4. Alternativas civiles. En modelos modernos, como los del norte de Europa, el servicio “obligatorio” incluye opciones civiles, sanitarias o de protección civil, que podrían reforzar servicios públicos esenciales.
Argumentos en contra de restablecerlo:
1. Falta de sentido práctico en un ejército profesional. Las Fuerzas Armadas modernas requieren una alta especialización técnica. Un soldado profesional rinde muchísimo más que un recluta de pocos meses; integrar a miles de jóvenes sin motivación militar real podría incluso ser un coste más que un beneficio.
2. Coste económico. Restaurar la mili no es barato: cuarteles, personal instructor, material, manutención, logística… Sería una inversión multimillonaria para un rendimiento que muchos consideran limitado.
3. Impacto en la libertad individual. Obligar a toda una generación a interrumpir estudios o trabajo para cumplir un deber impuesto por el Estado genera resistencia, especialmente en sociedades donde la autonomía personal es muy valorada.
4. Problemas sociales y desigualdad. En la práctica, los sistemas obligatorios siempre han generado disparidades: exenciones, objeciones, desigual aplicación… Lo que se plantea como universal puede acabar siendo injusto.
- Modelos intermedios que se debaten hoy: En Europa se discuten propuestas alternativas:
- Servicio cívico universal voluntario pero incentivado, no necesariamente militar.
- Conscripciones parciales, activables solo en casos de emergencia nacional.
- Programas educativos preuniversitarios centrados en primeros auxilios, protección civil, ciberseguridad e instrucción básica no armada.
Estas fórmulas pretenden aprovechar lo positivo sin imponer un modelo obligatorio tradicional.
El debate es legítimo y suele resurgir en tiempos de incertidumbre internacional. Cualquier decisión debería basarse en:
- Evaluación técnica real de si la mili mejora de verdad la seguridad.
- Análisis de coste-beneficio para la sociedad.
- Respeto a los derechos y trayectorias vitales de la juventud.
- Alternativas no militares que puedan cumplir funciones de cohesión y servicio público.

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