La televisión ha sido uno de los medios de comunicación de más profundo impacto social en el siglo XX y el XXI. En España, su introducción tardía en comparación con otros países europeos y su evolución a través de diferentes marcos políticos y tecnológicos constituyen un objeto de estudio relevante para comprender la transformación de la sociedad española y sus prácticas culturales.
La televisión en España se inició oficialmente el 28 de octubre de 1956, cuando la cadena pública Televisión Española lanzó la primera emisión regular en blanco y negro mediante seña analógica desde Madrid. Este estreno marcó la introducción de un nuevo medio audiovisual en el país, aunque al principio la cobertura era muy limitada y sólo disponían de unos cientos de receptores en funcionamiento.
Tras su lanzamiento, TVE transmitió inicialmente contenidos muy básicos: noticias breves, una previsión meteorológica temprana y producción escasa de ficción. La televisión, desde sus inicioa, combinó elementos informativos y de entretenimiento, aunque con un fuerte sesgo hacia contenidos institucionales, religiosos o de exaltación del régimen, contexto sociopolítico dominante en la España de la posguerra.
Durante los años 60 y 70, la televisión en España aumentó progresivamente su cobertura geográfica hasta alcanzar casi todo el territorio, y dio el salto al color: las pruebas comenzaron a principios de los 70 y en 1977 ya se transmitía toda la programación en color de forma regular.
Hasta 1983, TVE mantuvo un monopolio estatal sobre la radiodifusión televisita. Ese año se inauguró Euskal Telebista (ETB) en el País Vasco, seguido por TV3 en Cataluña, lo que marcó el inicio de la televisión pública autonómica.
La liberalización del mercado culminó con la Ley de Televisión de 1989, que permitió la existencia de canales privados comerciales. En 1990 comenzaron a emitir a nivel nacional Antena 3, TElecinco y Canal+, consolidando un entorno audiovisual diversificado.
A finales de los años 90 y principios de los 2000 se emprendió al transición de la señal analógica a digital (TDT). Esta cambio, compleetado en 2010, permitió multiplicar la oferta de canales, mejorar la calidad de la señal e introducir servicios interactivos y de alta definición.
La televisión se consolidó como el principal medio de acceso a la información en España, especialmente durante momentos clave de la historia contemporánea: eventos políticos, crisis, elecciones y acontecimientos internacionales. Su capacidad para combinar imagen y sonido la hizo indispensable para la sociedad.
La televisión también ha jugado un papel central en la difusión de contenidos culturales, formativos y de entretenimiento, Proramas de ficción, documentales, eventos deportivos y espacios de debate han contribuido a definir modelos de conducta, gustos culturales y hábitos de consumo informativo y recreativo. la producción seriada nacional ha sido relevante en la construcción de narrativas colectivas nacionales y regionales.
En el período democrático, el pluraliso informativo se consolidó con la existencia de múltiples canales públicos y privados. No obstante, en años recientes se han producido debates sobre el sesgo informativo, la concentración del mercado televisido y la influencia de intreses políticos o comerciales, como ilustran denuncias internas en RTVE que generan preocupaciones sobre la neutralidad de ciertos programas.
En la actualidad, la telivisión tradicoinal coexiste con plataformas de streamins y contenidos online que transforman los hábitos de consumo audiovisual, La llegada de nuevos canales y servicios interactivos demuestra la continua adaptación del medio a las demandas del público.
La televisión en España ha recorrido un largo trayecto desde sus humildes comienzos en 1956 hasta convertirse en un medio diversificado, tecnológicamente avanzado y central en la vida social y cultural. Su evolución ha estadoi íntimamente ligada a los cambios políticos, regulatorios y tecnológicos del país.
Hoy, la televisión no sólo informa y entretiene, sino que también contribuye a la construcción del espacio público, influye en debates ciudadanos y sirve como plataforma para la expresión cultural y política, Al mismo tiempo, la emergencia de nuevos formatos y plataformas digitales modifica continuamente su papel, obligando a repensar su función en un entorno mediático cada vez más fragmentado.
